Similitud entre licencias OFAC 44 y 44A
Las empresas petroleras estadounidenses que deseen durante las próximas semanas hasta el 31 de mayo, continuar a largo plazo sus operaciones en Venezuela, pueden con total normalidad asistir a las oficinas de la OFAC en Washington DC y solicitar una licencia específica. Si la ofac determina que las actividades comerciales de dichas compañías petroleras estadounidenses no afecta la seguridad Nacional de los Estados Unidos, la OFAC gustosamente emitirá licencias nuevas, específicas para cada empresa solicitante, tal como ya lo hizo con la Chevron. Todas esas empresas tienen lobbies de abogados, que en pocos minutos envían una solicitud de renovación de licencia. Ellos están acostumbrados a eso porque la OFAC emite y revoca licencias respecto a innumerables situaciones en muchísimos países del Mundo. Las compañías petroleras simplemente tienen una carta tipo, le cambian la fecha, le cambian el nombre del país, modificarán una que otra cláusula pero eso es un proceso burocrático, rutinario en los Estados Unidos. Se está al día con la OFAC así como se está al día con los impuestos del Internal Revenue Service. Geopolíticamente Estados Unidos no hizo absolutamente nada: no levantó sanciones, no impuso sanciones nuevas. Más bien está abriendo la puerta para que existan licencias específicas, y poco a poco irán normalizando el mercado petrolero.
Pudiesen haber muchas empresas americanas que no conocían muy bien cómo iba a funcionar esto de la licencia 44, al ver que existe la 44A habrá una gigantesca lluvia de solicitudes de empresas petroleras americanas para la OFAC para que les otorguen una licencia específica. Como Venezuela realmente no es un problema para la seguridad Nacional de Estados Unidos, está previsto que la gran mayoría de esas solicitudes de licencia específica por parte de la OFAC sea aprobada. Vocerías del oficialismo, que ahora están indignadas con el imperialismo y las sanciones, dejarán el griterío porque no es para tanto. Opinadores de la oposición extremista, que aplauden que se castigue a Venezuela: no se castigó absolutamente nada. El régimen dictatorial y tiránico de Nicolás Maduro sigue como si nada. Ellos más bien tenían planes de contingencia para empezar a vender petróleo en efectivo otra vez a través de los BRICS. Ya eso ni siquiera será necesario: el tema de las sanciones está siendo progresivamente agotado y redundante, insignificante. Se aconseja a las campañas electorales tanto del oficialismo como de oposición, que ya pasen la página de las sanciones. Existen problemas políticos, económicos, jurídicos y de derechos humanos de fondo, que deben ser considerados. Deberíamos aprovechar que esta controversia de las sanciones ha sido resuelta favorablemente para dedicarnos a debates más interesantes.
Ha sido notorio el comunicado que efectuó la dirigente política María Corina Machado respecto a la guerra en curso entre Irán e Israel, en la cual claramente se está posicionando por Israel, lo cual ni siquiera está haciendo Estados Unidos. Latinoamérica suele comportarse con neutralidad en conflictos en partes lejanas del planeta. El máximo ejemplo de esa multipolaridad nos lo regala Brasil, el cual forma parte del BRICS junto con Irán y posee importantísimas relaciones comerciales con los Estados Unidos. En nuestro continente Venezuela es socia de Irán desde hace muchísimo años, gracias a que ambos países hemos fundado la OPEP, Organización de Países Exportadores de Petróleo en los años 1960, y Estados Unidos ha sido nuestro tradicional consumidor petrolero. En una cadena de producción es importante tener buenas relaciones con los productores y con los consumidores, no nos vamos a poner a elegir en una guerra que está muy lejos si vamos a estar con el productor o con el consumidor. Nuestro interés es mantenernos en el cartel con el otro productor para seguirle vendiendo al consumidor. Venezuela no se puede deshacer de sus alianzas con importantes países como China, Irán y Rusia. En un nuevo gobierno debe mantener esas alianzas y restaurar deterioradas que solíamos tener con países de Occidente. Debemos seguir profundizando alianzas con África, América Latina, y el Caribe que son los lugares geográficos más cercanos a Venezuela.
El proyecto económico de un nuevo gobierno está siendo gestionado por el economista Francisco Rodríguez. El nuevo gobierno económicamente deberá basarse en la transparencia. Cifras macroeconómicas del Banco Central de Venezuela y de la tesorería nacional deberán ser reportadas a tiempo real. En el caso de la tesorería nacional incluso estaríamos hablando con periodicidad diaria, y en los casos de inflación y empleo debiera cumplirse la tradicional emisión de cifras una vez al mes. Estadísticas oportunas deberían ser publicadas en las páginas web de esas instituciones gubernamentales, para facilitar proyecciones económicas de agentes privados que requieren empujar sus empresas hacia el crecimiento económico. El tema de los salarios aún no ha sido bien planteado por los equipos económicos de las campañas electorales. Como bien sabemos aumentos enormes en el salario mínimo motivan a mayores despidos y desempleo. Los salarios deben ser integrales, no disfrazados con bonificaciones que no tienen incidencia en las prestaciones. La tasa de cambio del Bolívar debería estabilizarse mediante la no emisión inorgánica de bolívares. Para acceso al financiamiento internacional está prevista una continuidad de las sanciones económicas impuestas por los Estados Unidos. De ganar cualquier candidato presidencial, Nicolás Maduro o alguno de los candidatos opositores es probable que el extremismo de Venezuela diga que hubo fraude.