Deportación y repatriación

04.02.2025

La OFAC Oficina de Control de Activos Extranjeros ha renovado automáticamente la licencia 41, que otorga permiso a Repsol, Chevron ENI y demás petroleras de la comunidad internacional, para operar legalmente en Venezuela, a cambio de servicios de transporte suministrados por el régimen de Nicolás Maduro: en forma de muchos aviones que acudirán diariamente a los Estados Unidos de América para repatriar a todo aquel que sea deportado, por la segunda administración de Donald Trump. Existen más de 600,000 inmigrantes ilegales venezolanos en los Estados Unidos. La meta de Donald Trump es asignarlos al programa o misión del Regreso a la Patria que desde hace varios años ha emprendido Nicolás Maduro con aeronaves venezolanas. Esta alianza entre Donald Trump y Nicolás Maduro no es sorpresiva para el electorado americano, quien siempre ha dejado muy en claro que la prioridad es sacar de los Estados Unidos a la inmigración ilegal, que ha fomentado crimen y terror.

La dirigencia política venezolana durante muchos años falló, incentivando a la ciudadanía a emigrar sin papeles a cualquier parte del mundo, para así efectuar campañas mediáticas internacionales en contra del régimen de Venezuela. Hemos despoblado nuestro país. Así como en Estados Unidos hay un exceso de inmigración, en Venezuela hay un exceso de emigración. Necesitamos recuperar la unión familiar. Esperemos que con estos vuelos de deportación que se generarán durante los próximos meses, se reunifiquen varias familias. Edmundo González Urrutia ya se encuentra en Panamá de modo privado. Suponemos que el presidente Raúl Mulino estará muy ocupado en preparativos para recibir a Marco Rubio, y decidir cómo abordarán el asunto del canal de Panamá. Esta negociación será compleja: ambas partes tienen puntos fuertes de razón. El lado panameño considera que el tratado de Torrijos es final, de de modo parecido como Guyana considera que el laudo arbitral de París en 1899 también es final. Mientras los Estados Unidos considera que ellos no le dieron ese canal a Panamá para que sea operado por empresas chinas. Tenemos que China es un importante inversionista en Venezuela, Panamá, Brasil y demás países de las Américas. 

Está también por verse cómo ocurrirá el aumento de los aranceles. Ya el primer ministro canadiense Justin Trudeau, a quien recientemente se le escuchó dimitir, y cumple sus últimos días de gobierno, afirmó que Canadá es un país que debe vencer las adversidades. Deben soportar los aranceles de 25% impuestos por los Estados Unidos. Aún no hemos escuchado la confirmación de los aranceles del 25% hacia México, ya que al parecer existe mayor resistencia. Muchas empresas mexicanas están conformadas por capital estadounidense. También entran en efecto los aranceles de 10% para productos originados en China y destinados a los Estados Unidos. El socavamiento de las relaciones entre los Estados Unidos, Canadá, México y China también conviene al régimen de Nicolás Maduro, puesto que los productos venezolanos ahora entran con mayor facilidad que los de sus mayores competidores. 

Es necesario acotar que Nicolás Maduro es quizás uno de los pocos dirigentes de la comunidad internacional, que ha leído con precisión que la única prioridad en la actualidad de Donald Trump es vaciar a los Estados Unidos de inmigración ilegal. Mientras los demás países efectúan oposición a la mayor promesa de campaña de Donald Trump, Nicolás Maduro solícitamente ofrece todo tipo de incentivos para llevar a cabo la operación, respecto a los deportados venezolanos, de la manera menos traumática posible. También observamos a Manuel Rosales quien insiste que el estado Zulia existe gracias a él y su gestión. En Machiques, el Catatumbo, Caja Seca, Cabimas, Maracaibo y Sinamaica son todos una maravilla, porque él está en el poder. Si él llegare a ser desenchufado, el Zulia inmediatamente llegará a un horrendo caos. Al menos ésa es la narrativa de la campaña electoral no autorizada por la Mesa de la Unidad Democrática, que emprende Manuel Rosales a través de su tarjeta de Un Nuevo Tiempo.

Es insultante que a los venezolanos nos vean la cara de tontos, y que se nos exija nuevamente ir a votar en un sistema electoral: que no cumple las condiciones mínimas. La ruta de la abstención debe ser seguida disciplinadamente, por toda la Mesa de la Unidad Democrática, por todos los electores que desean un cambio en el régimen de Nicolás Maduro. Nuestra línea sigue siendo que quien participe en esas elecciones irritas es un colaboracionista, y cohabitante de la dictadura. Probablemente esté al acecho de recursos públicos para administrar. Es necesario que los sistemas de gobierno privilegien a estados pequeños. Estados gigantescos que manejan tantos recursos, y tienen tan grandes nóminas, con tanto personal, son contraproducentes porque motivan a los amigos de lo ajeno a postularse como candidatos: desean administrar recursos que no son suyos.

Si la mayor parte de la actividad económica estuviese enteramente en el sector privado, y el sector público únicamente fuese utilizado para asuntos legales, internacionales, de seguridad y de infraestructura para el transporte o comunicaciones, no sería necesario estar en este conflicto de los recursos. Los temas de educación y salud en su gran mayoría pudiesen ser ejecutados por la empresa privada, con apoyo de aseguradoras privadas y fondos empresariales de fundaciones privadas: con cierta supervisión u orientación del sector público, pero hasta allí. Esos gigantescos ministerios que manejan enormes partidas, para unas dotaciones de equipos que muchas veces no son correctamente licitadas, debe cesar. Lamentablemente todo parece indicar que, al menos durante 2025, los vuelos de repatriación de venezolanos que han roto las leyes migratorias de los Estados Unidos, y por lo tanto son delincuentes y deben ser deportados a Venezuela, ha ocasionado que no sea posible durante el año en curso salir de Nicolás Maduro, a menos que ocurra algún evento sobrevenido.

No tenemos claro cuál sería el nuevo plan de Edmundo González Urrutia, una vez conocida la falla de los planes anteriores que fueron abortados. Opinamos que fue un error estratégico sumamente grave haber violentado el artículo 231 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, que exigía a Edmundo González Urrutia presentarse ante la asamblea nacional 2015, o ante el Tribunal Supremo de Justicia en el exilio el pasado 10 de enero, en la embajada de Venezuela de algún país de la comunidad internacional para juramentarse. Sin embargo Edmundo González Urrutia permaneció cómodamente instalado, en una habitación de hotel de la República Dominicana. No se juramentó. Todos pudimos observar como Nicolás Maduro sí se juramentó, según los términos establecidos en el artículo 231 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. Todo el esfuerzo electoral fue perdido. No podemos seguir participando en elecciones porque son irritas. El CNE no sirve y no publica actas. No hay condiciones, de modo que la ruta electoral también está descartada hasta nuevo aviso.

Está el tema de los dirigentes de la Plataforma Con Venezuela, hospedados en la Embajada Argentina en Caracas, a quienes posiblemente una vez al mes se les suministren medicamentos de prescripción: en los casos de vida o muerte. Así se mantendrá la irregularidad de la situación de huéspedes, que no quieren salir de allí, pero tampoco están haciendo mucho. Es necesario que el equipo de Con Venezuela se concentre más en la gestión de gobierno de Edmundo González Urrutia, en lugar de seguir convocando actividades de campaña. La campaña electoral culminó. Edmundo no se juramentó. También estamos a la espera de cuál será su pronunciamiento respecto a los vuelos de repatriación de emigrantes ilegales, que violentaron las leyes inmigratorias de los Estados Unidos. Serán deportados de territorio estadounidense y repatriados a territorio venezolano. Ignoramos también cómo serán las nuevas corrientes migratorias de personas, que desean salir de Venezuela y probar su suerte en otros destinos de la comunidad internacional.

Observamos un efecto dominó o cascada en otros países, quienes también a su vez endurecen sus políticas migratorias. Es el caso de México que últimamente no está tolerando la conformación de más caravanas migratorias. Incluso Guatemala también está efectuando sus primeros intentos para contribuir en el cese de la emigración. La petrolera Chevron durante los últimos días dispuso un costoso y agresivo programa de lobby, en la capital de los Estados Unidos: Washington DC. Efectivamente se logró convencer a Donald Trump la inconveniencia de suspender la licencia que permite a Chevron operar en Venezuela. En efecto es necesario mantener esa licencia ya que la economía no está preparada para absorber toda la mano de obra que será repatriada próximamente, y que requerirá consumir: alimentos, servicios de agua, luz, cloacas, transporte y demás comodidades de la vida moderna. Es necesario que esa gente pueda ser insertada al aparato productivo. Como sabemos en Venezuela una parte importante del aparato productivo lo constituye la industria petrolera: no sólo por grandes empresas como Chevron, sino las diversas subsidiarias, contratistas y beneficiarias aguas abajo especialmente en el interior del país. La economía de Caracas tiene vida propia, pero en el interior del país la industria petrolera tiene una incidencia gigantesca. 

Es preocupante la señal que proporciona Edmundo González Urrutia, en presentarse intempestivamente en Panamá sin invitación del gobierno panameño, lo cual incluso pudiese estorbar las difíciles negociaciones de Panamá que desea conservar su territorio del Canal, contra el mensaje enviado por Donald Trump a través de Marco Rubio, de ceder ese canal para dominio norteamericano. Es el tema geopolítico más álgido del momento, y Edmundo González Urrutia se ubica en Panamá de arrocero sin nada que ofrecer. Estados Unidos ya está tranquilo con Venezuela: logró su objetivo de organizar repatriaciones. Venezuela superó la primera etapa y Estados Unidos ahora está concentrado en superar esa primera etapa con demás países. Realmente no tenemos idea de que pudiera hacer Edmundo González Urrutia allí. Quizás sea necesario mantener disciplinadamente la fe, y esperar que las maravillosas estrategias que suelen emanar desde la Plataforma Unitaria, y que suelen ser posicionadas ante la opinión pública como infalibles, funcionen y tengamos gratas sorpresas. Sin embargo en la última oportunidad que estuvo Edmundo González Urrutia en Panamá, el canciller de ese país nos prometió a los venezolanos una sorpresa: dicha sorpresa fue que sorpresivamente no ocurrió.