Criticar régimen y extremismo resulta insuficiente
Para derrotar la polarización no es suficiente salir de un polo ni del otro polo simultáneamente, ya que en una estrategia de mera enumeración de errores de ambos adversarios, nos quedamos sin energía para proponer lo positivo, que motivará a los electores a decantarse por nuestra propuesta diferenciada. La dificultad de esta estrategia es similar al paso de la geometría bidimensional a la geometría tridimensional. Muchos estudiantes presentan problemas para despejar ecuaciones con una sola incógnita. Cuando ya se conoce el valor de uno de los ejes, hacer cálculos relativos al área de un círculo, o un cuadrado, o un triángulo es relativamente fácil. Cuando aumentamos desde la segunda a la tercera dimensión, ya tenemos que calcular no sólo áreas sino también volúmenes de esferas, pirámides, cubos y paralelepípedos. O cuando estamos editando sonido, tenemos que ocuparnos simultáneamente del bajo, del agudo, y el volumen. Algo parecido ocurre con la candidatura de Antonio Ecarri, donde es cambiante cada día la correlación de esfuerzo que debe dedicarse entre criticar el gobierno a criticar a la oposición, y proponer algo nuevo. Aún cuando la propuesta central de Antonio Ecarri se basa en inversión, educación y empleo, la misma aún no ha sido detallada exhaustivamente.
En cultura de masas, el presentar propuestas positivas a menudo resulta poco atractivo, poco sensacionalista y hasta aburrido. El otro extremo es la política polarizadora en la cual hemos vivido últimamente. La plataforma unitaria se ha distinguido por criticar al régimen, y el régimen se ha distinguido por criticar a la Plataforma Unitaria. Candidaturas alternas tanto la de Antonio Ecarri como de otros candidatos presidenciales, meramente pueden enumerar los errores de la oposición extremista como si fuesen chavistas, o pueden enumerar los errores del régimen dictatorial como si fuesen opositores extremistas. Hacer una buena crítica de un bando requiere energía, hacer una buena crítica de ambos bandos simultáneamente requiere mucha más energía. Siempre hará falta disponer de energía remanente para presentar la propuesta. Es allí donde quizás pudiésemos estar fallando. Si criticamos demasiado al gobierno no nos diferenciamos de la oposición extremista. Si criticamos demasiado a la oposición extremista no nos diferenciamos demasiado del gobierno. Cada día hay que evaluar el nivel de intensidad de crítica, tanto contra el gobierno como contra la oposición extremista. En ningún caso la sumatoria de críticas hacia ambos bandos debiera ser tan apabullante que nos olvidemos de la propuesta.
Una propuesta de centro es difícil pues amerita un equilibrio entre atracciones contradictorias hacia alguno de los polos. Por ello no todas las alternativas de despolarización funcionan. Habría que preguntarse ¿convendrá a Antonio Ecarri, en estricto sentido de cálculo político de sumatoria de votos necesarios para llegar a la presidencia? ¿será suficiente únicamente criticar a la oposición extremista para aumentar el caudal de voto chavista o en términos de cálculo político será suficiente para la campaña de Antonio Ecarri criticar prioritariamente los errores del régimen para así aumentar su caudal de votos opositores? Estamos asumiendo que la mayoría de las personas que emigraron, al ser de oposición han dejado al electorado disponible para votar en Venezuela más hacia favor del chavismo. ¿Será eso verdad o también habrán chavistas que emigraron? No conocemos con exactitud la correlación de fuerzas entre chavistas originarios y opositores originarios que permanecen en Venezuela. La mayoría de la población que teóricamente está cansada de ambos extremos no será fácilmente convencida de lo que llamamos una opción de centro si nos concentramos a criticar uno solo de los extremos. En la actualidad existe una percepción que la campaña de Antonio Ecarri está criticando con mayor fuerza a la oposición extremista que al régimen.
En defensa de esta estrategia de campaña están quienes opinan que criticar al régimen ya no es necesario, pues es sumamente conocido por parte del electorado los abusos de poder y las ineficiencias económicas y las violaciones de Derechos Humanos en las cuales ha incurrido el régimen. Sin embargo también sería posible decir lo mismo de la oposición, ya que han sido ampliamente difundidas especialmente por medios de comunicación social de señal abierta y cadenas televisivas nacionales, todos los errores que ha cometido la oposición, incluyendo los más recientes relativos al financiamiento de campañas electorales por vínculos de corrupción tanto con los Estados Unidos como con el exministro Tarek el Aissami. Faltando únicamente 71 días para concluir la campaña electoral será conveniente seguir insistiendo en los errores de la oposición con mayor énfasis, que insistir en los errores del gobierno, o quizás estamos llegando a un punto en que tanto los errores del gobierno como los errores de la oposición tradicional son tan conocidos que basta con enumerarlos de modo superficial, y concentrarnos más en la propuesta programática. Esta pregunta es de muy difícil respuesta ya que el electorado de Antonio Ecarri consiste en una mezcla de descontentos del chavismo como de descontentos de la oposición, y según el lugar donde él haga campaña en un momento atraerá disidentes tanto de un extremo como del otro extremo.
No necesariamente el centro estará ubicado exactamente en la mitad del espectro. En estadística existe la media aritmética que puede estar sesgada hacia un extremo si muchas personas se acercan a ese extremo. En estadística también existe la mediana que sería una recopilación de tendencia central más concentrada en la distribución entre ambos extremos y que no necesariamente corresponde con la media, y por supuesto también está la moda que es el dato que más se repite y en eventos de altísima polarización la moda pudiese incluso ser cercana a uno de esos extremos. En lugar de pagar y revisar tantas encuestas cuyas muestras muchas veces resultan sesgadas por planificación de origen, sería conveniente efectuar estudios del hartazgo del electorado hacia repetición obsesiva de los errores incurridos en ambos extremos, que tradicionalmente ofrecen las candidaturas por las cuales el electorado suele votar. El centro es tan difícil de lograr que una desviación importante hacia uno de los extremos terminará siendo jalada por completo desde ese extremo y la despolarización habrá fracasado. Se requiere un ajuste constante de crítica hacia el régimen para congraciarse con la izquierda. No deberíamos asumir que la candidatura de Antonio Ecarri será victoriosa simplemente porque habrá recopilado al chavismo disidente.
Al obviar las necesidades de la derecha, quienes prefieren criticar al gobierno permanecerán apegados a la campaña de Edmundo González. Similarmente si la campaña de Antonio ecarri se posiciona obsesivamente con la etiqueta de oposición y aisla a su electorado de izquierda, no logrará entonces los votos chavistas que necesita y los mismos solidificarán a la candidatura por la reelección de Nicolás Maduro, quien probablemente destinará recursos cuantiosos para salvar algunos de sus votos tradicionales. A pesar de la inexactitud y sesgo de muchas encuestas muchas de ellas ofrecen un alto porcentaje de indecisos ni ni o no sabe no contesta, que teóricamente votarían por una propuesta despolarizada cuando esto no se ha demostrado aún y no lo sabremos sino hasta después de las elecciones. Es a esas personas ninis no alineadas con alguno de los extremos a quienes tendremos que convencer con propuestas positivas, trascendiendo la mera crítica al gobierno como solía hacer Julio Borges en sus tiempos de Primero Justicia. Presentaba interminables láminas de estadísticas contra errores macroeconómicos y programáticos del régimen. Alejémonos también del sensacionalismo de algunos periodistas que se han lucrado de investigar con como si fuesen paparazzis cualquier desavenencia interna que haya habido entre partidos de la MUD.
No corramos el riesgo que en la coalición de Avanzada Progresista, Lápiz, Cambiemos, Min Unidad, Ecológico y Fuerza Vecinal presentemos conflictos internos de pureza, cuando sospechemos que alguien peligrosamente se acerque al oficialismo o peligrosamente se acerque a la oposición tradicional. Pues en una propuesta de paz y reconciliación será necesario entender a ambos extremos, aún cuando simultáneamente sean adversarios políticos. Al establecer una estrategia de comprensión hacia dichos extremos y un cese de hostilidad generalizada en la campaña, lograremos mayor credibilidad en el votante indeciso, el cual aún no ha decidido si votará por el oficialismo, si votará por una alternativa despolarizada como la de Antonio Ecarri, o si votará por alguna de las demás candidaturas inscritas, o si votará por el extremismo representado por Edmundo González, o si simplemente se abstendrá. Depende de la habilidad de cada campaña en atraer a esos votantes. Las movilizaciones de calle comienzan a ser relevantes y vemos como otros candidatos recorren el país. Tenemos el ejemplo de José Brito con concentraciones apreciables en el estado Falcón, o Luis Eduardo Martínez quien también efectuó una apreciable concentración en Mérida, e igualmente tenemos a Edmundo González en la Victoria, estado Aragua. Y tenemos la gira en centro occidente de Antonio Ecarri por Yaracuy, Lara y Guárico, la cual ha sido noticia durante todos los días de esta semana.
Cada una de las campañas posicionará a su candidato y a la fotografía de las multitudes que aglomere, como presunta prueba de que será la opción vencedora o más conveniente para votar. Ello es válido a un nivel de mercadeo de fotografías en redes sociales. Sin embargo la gran disyuntiva es si ideológicamente estamos preparados en las campañas a moderar el discurso, de modo tal que tanto la disidencia del chavismo como la disidencia de la oposición extremista estén conformes con la versión de centro que ofrecemos. En el momento actual existe un riesgo de sobredimensionar las fuerzas de la izquierda en detrimento de las fuerzas de derecha, cuando ambas son necesarias para lograr el promedio de centro que teóricamente es la meta ideológica que nos propone el candidato Antonio Ecarri. Sin embargo si la campaña de Antonio Ecarri gira tres pasos a la derecha cuando solo hacen falta dos o un solo paso, ocurrirá el efecto contrario y serán entonces los votantes de izquierda quienes quedarán a su vez disgustados. Lograr el centro es muy difícil y la estrategia que convenga hoy no será la estrategia que convendrá mañana, porque se requiere surfear cada ola en un mar impredecible.