Corredor electoral resulta insuficiente

07.05.2024

El corredor electoral son pocos estados al norte de Venezuela, que tradicionalmente son considerados suficientes por la oposición para ganar una elección nacional Zulia, Distrito Capital, Miranda y Carabobo y quizás por extensión Aragua y Lara. Las campañas electorales que buscan economizar recursos obvian Anzoátegui, obvian Apure, obvian Bolívar, obvian Cojedes, obvian Barinas, obvian Portuguesa, obvian Monagas, obvan Sucre, a veces consideran Táchira. Durante muchos años hemos observado como el oficialismo despliega todo tipo de recursos en los estados que no forman parte del corredor electoral, para así ganar elecciones. Es recomendable que los candidatos de oposición no se limiten a encuestas en el corredor electoral, o a visitas a sectores del corredor electoral, sino que desplieguen más recursos hacia el sur de Venezuela. Se entiende que es una inversión más costosa por voto, ya que lograr un voto en estados del Llano o de la selva, donde no hay carreteras en buen estado, donde escasea el combustible, donde las fallas eléctricas son más pronunciadas que en el centro del país, y donde la discrecionalidad de las alcabalas es peor que en sitios donde se puede denunciar con mayor facilidad, son ejemplos de escollos que deben sortearse para emprender una campaña electoral en el sur de Venezuela.

Cuando la oposición mantiene desatendido al enorme territorio que no constituye el corredor electoral, llega el oficialismo con abundantes recursos y forra esos territorios con su propaganda oficial, lo cual casi siempre dificulta un triunfo opositor en esas regiones. Aún cuando individualmente esos estados pudiesen aportar pocos votos, son muchos estados y la sumatoria de esas votaciones generalmente define una tendencia nacional irreversible a favor del oficialismo. También cabe destacar que debido a las continuas fallas eléctricas, y al pésimo internet, el acceso a redes sociales en el sur del país está limitado. Una encuesta que sólo provenga de redes sociales no es confiable porque sobredimensiona el valor del corredor electoral, y menosprecia la importante cantidad de votos que todo el sur de Venezuela puede proporcionar, si lo valoramos en conjunto. Invitamos a todos los candidatos de oposición a que privilegien su activismo de calle en el sur del país, y deleguen al corredor electoral estrategias más económicas como redes sociales y equipos ya formados, ya que el trabajo organizacional se complica en estados como Apure, Amazonas, Bolívar, Barinas, Cojedes, Guárico, Monagas, Delta Amacuro y Sucre. En esos lugares el oficialismo suele diseñar trampas y obstáculos para la oposición, que en la mayoría de los casos no logran franquear.

Los equipos políticos de esos estados suelen solicitar mayor atención a los comandos centrales en Caracas, y la atención que reciben por lo general resulta insuficiente por lo costoso que es atender a un territorio tan grande, con poca densidad de población, y con altísimos costos de esfuerzo por voto logrado. Aún cuando no hay eficiencia en el voto, cuando se atiende al sur del país será necesario resignarnos a lo indispensable que resulta efectuar esa inversión, ya que de quedarnos en nuestra zona de confort del corredor electoral nuevamente ganará el oficialismo. Inclusive en estados como Anzoátegui que pudiese ser una extensión del corredor electoral, hay una marcada brecha entre el norte y el sur: las áreas adyacentes a Puerto la Cruz son bien atendidas, ya a unos kilómetros más al sur se repite nuevamente el mito del monte y la culebra. Quizás sería ya tiempo de comenzar a ver a Venezuela como un territorio con 335 municipios en lugar de 24 estados, ya que la mayor granularidad de las divisiones municipales permite con mayor precisión establecer las prioridades locales. Quedan diez semanas de campaña, las cuales se agotarán muy rápidamente. Es nuestra esperanza que los candidatos presidenciales de oposición visiten todos los estados, que ya dejen operativos comandos para la defensa del voto, y difundan propuestas programáticas bien establecidas en cada uno de los municipios de cada uno de los estados de Venezuela.

Existen municipios grandes que contienen parroquias sumamente diferenciadas: el ejemplo más obvio sería el municipio Jiménez del estado Lara, al cual generalmente se asocia con la parroquia Quíbor pero también cuenta con una turística parroquia Cubiro, de montaña andina, que incluso tiene su propio escudo y su propio himno. El éxito del partido oficial desde sus inicios ha sido una obsesiva penetración a cada uno de esos sectores olvidados, y la estrategia oficial de engatusar a la oposición para que sólo se concentre en el corredor electoral ha ofrecido maravillosos resultados al oficialismo. De modo que sí: para ganar una campaña electoral hacen falta recursos, y como esos recursos son limitados hay que priorizar la entrega de esos recursos a los lugares que más los necesitan, que por lo general están fuera del corredor electoral ya que dentro del corredor electoral es comparativamente menor el esfuerzo que las campañas necesitan hacer.

Los votantes del corredor electoral ya están decididos por alguna de las opciones disponibles, mientras que los habitantes desatendidos del sur y del oriente de Venezuela están a la espera de información y propuestas acerca de quiénes son los candidatos. No debería ser el caso que a pocas semanas de la elección presidencial, muchos votantes ni siquiera conozcan quiénes son los candidatos. Ya eso es falla de los comandos de campaña. No hemos difundido suficientemente nuestra opción predilecta para sacar al régimen. Estamos asumiendo de modo triunfalista que la gente de modo espontáneo y automático va a salir masivamente a votar por una tarjeta que no está ofreciendo nada más allá de promesas electorales.

Algunas veces los recursos que requieren las regiones tampoco son tan cuantiosos. Necesitan material de propaganda impreso para suplir a la falta de comunicación por redes sociales y mensajerías, que no están disponibles cuando no hay luz o cuando no hay teléfono. Se requiere gasto de combustible para llevar militantes de una zona a efectuar proselitismo político,transportados por autobuses o botes en otras zonas remotas. Ello no sería necesario si expandimos la organización a las parroquias remotas. Una vez efectuada esa inversión a fondo en todo el territorio nacional, es más factible que esos equipos correctamente dotados y formados puedan continuar el trabajo de difusión de las propuestas programáticas del candidato opositor de nuestra preferencia.